POLITICA

CONAP 2026 del PLD acelera su consulta presidencial y reafirma que certificación de la JCE no detiene el proceso.

La comisión organizadora ratificó la consulta para el 18 de octubre, extendió hasta el 5 de julio la conformación de comisiones territoriales y llamó a fortalecer la estructura del PLD rumbo a 2028.




La Comisión Organizadora de la Consulta sobre Aspirantes Presidenciales, CONAP 2026, del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), instruyó a su dirigencia nacional, provincial y municipal a intensificar la conformación de las Comisiones de Consulta en todo el país, mientras reiteró que la certificación emitida por la Junta Central Electoral (JCE) no es vinculante ni impide el proceso interno programado para el próximo 18 de octubre.

Mediante la Circular 001-06-2026, consensuada con representantes de los aspirantes presidenciales, la CONAP 2026 ratificó que la consulta se rige por los Estatutos del PLD y por el reglamento aprobado para ese proceso. La circular, firmada por Cristina Lizardo en calidad de coordinadora, establece además que las comisiones municipales, de circunscripciones y distritos municipales deberán quedar estructuradas a más tardar el domingo 5 de julio.

La decisión de la CONAP 2026 revela que el PLD no concibe la consulta únicamente como una medición de simpatías entre aspirantes presidenciales. El proceso también funciona como una estrategia de reorganización territorial, activación de militancia y fortalecimiento de las estructuras partidarias de cara al escenario electoral de 2028.

En términos políticos, la creación de comisiones en provincias, municipios, circunscripciones y distritos municipales permite al partido actualizar su capacidad organizativa, identificar liderazgos locales y medir el nivel de participación de sus bases. Para una organización que busca recuperar terreno en el mapa político dominicano, la consulta representa una oportunidad para reactivar su maquinaria electoral desde ahora.

La Circular 001-06-2026 también confirma que el proceso tendrá una estructura formal y un sistema de gestión para procesar la integración de las comisiones territoriales. Este elemento es relevante porque una consulta de alcance nacional requiere control organizativo, reglas claras, supervisión interna y mecanismos que eviten conflictos entre corrientes o aspirantes.

Uno de los puntos centrales de la comunicación de la CONAP 2026 es su posición frente a la certificación firmada por el secretario general de la Junta Central Electoral, relacionada con la sentencia TSE/0011/2025 y las circunstancias que la originaron.

La comisión sostiene que esa certificación no tiene carácter vinculante sobre la consulta, debido a que el proceso está normado por los Estatutos del PLD y por el reglamento de la CONAP 2026. Esta postura coloca nuevamente en el debate público la relación entre la autonomía interna de los partidos políticos y la supervisión de los organismos electorales.

El PLD defiende que su consulta no equivale a una primaria, convención ni proclamación definitiva de candidatura presidencial. Bajo esa interpretación, el ejercicio tendría como objetivo conocer niveles de simpatía, posicionamiento y respaldo político, sin sustituir los procedimientos formales de selección de candidaturas establecidos por la legislación electoral.

Sin embargo, el tema también genera un desafío institucional. La diferencia entre una consulta de medición y un mecanismo de selección puede ser objeto de interpretaciones políticas y jurídicas. Por ello, la transparencia del proceso, la claridad de sus reglas y la comunicación pública serán factores determinantes para evitar cuestionamientos futuros.

La ratificación de la fecha del 18 de octubre envía una señal clara: el PLD quiere comenzar temprano la organización de su proyecto presidencial. La consulta puede servir para medir fortalezas, identificar niveles de aceptación y construir un escenario de competencia interna menos improvisado.

Para los aspirantes, el proceso representa una oportunidad de movilización territorial y contacto directo con las estructuras partidarias. Para la dirección del PLD, representa una herramienta para administrar las aspiraciones, prevenir fracturas y generar una candidatura con mayor legitimidad interna.

El riesgo político, sin embargo, está en que una competencia interna prolongada produzca tensiones, divisiones o desgaste. La CONAP 2026 tendrá que garantizar condiciones equilibradas, reglas transparentes y una conducción que mantenga cohesionada a la organización.


Aunque se trata de un proceso interno, sus efectos pueden trascender el ámbito partidario. La activación de estructuras políticas suele movilizar comunidades, liderazgos sociales, organizaciones locales y sectores económicos vinculados a actividades territoriales.

En un contexto donde la ciudadanía demanda respuestas sobre empleo, costo de vida, seguridad, salud, educación y servicios públicos, los partidos que logren conectar sus procesos internos con propuestas concretas tendrán mayor capacidad de recuperar confianza.

La consulta del PLD también puede convertirse en un termómetro político para conocer qué tipo de liderazgo genera mayor identificación entre sus bases y simpatizantes. El resultado, aunque no sea vinculante, podría influir en alianzas, discursos, estrategias electorales y posicionamientos de cara al 2028.

Las consultas internas son utilizadas por partidos políticos en distintas democracias para medir liderazgos, ordenar aspiraciones y construir estrategias antes de las campañas formales. Cuando se manejan con reglas claras, pueden fortalecer la democracia interna y reducir conflictos. Cuando carecen de transparencia, pueden provocar cuestionamientos, rivalidades y crisis de legitimidad.

En República Dominicana, los procesos internos partidarios han sido objeto de debates jurídicos, electorales y políticos. La discusión suele concentrarse en los límites entre la libertad de organización de los partidos y el cumplimiento de las normas que regulan la selección de candidaturas.

La CONAP 2026 apuesta a que su consulta sea interpretada como una medición organizativa y política, no como una elección anticipada. La manera en que se ejecute el proceso será determinante para sostener esa diferencia ante la opinión pública y las autoridades electorales.

La CONAP 2026 del PLD ha decidido avanzar con firmeza en la organización de su consulta presidencial, reafirmando que la certificación de la JCE no modifica el proceso interno pautado para el 18 de octubre.

Más allá de una medición de simpatías, la consulta se perfila como una prueba de fuerza organizativa para el PLD y una señal de que la organización busca recuperar cohesión, movilización territorial y capacidad competitiva rumbo a las elecciones de 2028. El reto será demostrar que el proceso se desarrolla con transparencia, respeto a las normas y garantías para todos los aspirantes.

EL FARO DOMINICANO

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