República Dominicana en alerta digital: Guido Gómez Mazara advierte sobre ciberataques y brecha tecnológica en el empleo
El presidente del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones plantea que el país enfrenta un rezago crítico en formación digital mientras aumentan los riesgos de ciberseguridad.
En un contexto marcado por el avance acelerado de la tecnología y el aumento de los delitos informáticos, Guido Gómez Mazara, presidente del Consejo Directivo del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones, alertó sobre la urgente necesidad de fortalecer la formación en competencias digitales y la ciberseguridad en la República Dominicana. Durante la conferencia “Ciberseguridad: retos y desafíos en la era digital”, realizada en la Universidad Domínico Americano, el funcionario destacó la desconexión entre el sistema educativo y las demandas del mercado laboral, así como el crecimiento sostenido de los ciberataques en sectores clave como el financiero.
Las declaraciones de Guido Gómez Mazara no son aisladas: reflejan una realidad estructural que afecta a gran parte de América Latina. La República Dominicana está entrando en una economía digital sin haber transformado completamente su sistema educativo.
El dato clave —que el 75% de la empleabilidad está relacionada con áreas tecnológicas— revela una paradoja crítica: mientras el mercado laboral evoluciona hacia lo digital, la formación académica sigue anclada en modelos tradicionales. Esto genera un desfase que impacta directamente en la competitividad del país.
Desde el punto de vista económico, esta brecha limita la atracción de inversión extranjera en sectores tecnológicos y reduce la capacidad del país para insertarse en cadenas globales de valor digital. A nivel político, el tema coloca presión sobre las autoridades para reformar el sistema educativo, modernizar políticas públicas y fortalecer la infraestructura digital.
En paralelo, el crecimiento de los ciberataques introduce un riesgo sistémico. No se trata solo de delitos aislados, sino de amenazas que pueden afectar la estabilidad financiera, la confianza en las instituciones y la seguridad nacional. El uso de dispositivos robados y redes ilícitas evidencia un ecosistema digital vulnerable, donde la ciberseguridad aún no es prioridad estratégica.
A nivel global, países desarrollados han convertido la ciberseguridad en un pilar de Estado. Naciones como Estados Unidos, Israel y Estonia han integrado la formación digital desde niveles básicos de educación y han desarrollado marcos robustos de protección ante amenazas cibernéticas.
En América Latina, el rezago es evidente. Según diversos informes internacionales, la región enfrenta un aumento sostenido de ataques informáticos sin contar con suficiente talento especializado. República Dominicana no es la excepción, y los recientes señalamientos de Indotel se alinean con esta tendencia regional.
Además, la digitalización acelerada tras la pandemia incrementó la exposición al riesgo, especialmente en sectores financieros, gubernamentales y de telecomunicaciones.
La ciberseguridad implica inversión significativa que aún no se prioriza en el presupuesto nacional.
La advertencia está sobre la mesa: la República Dominicana no solo enfrenta un desafío tecnológico, sino una encrucijada estratégica. Apostar por la formación digital y la ciberseguridad no es opcional, es una condición indispensable para el desarrollo sostenible. Ignorar esta realidad podría traducirse en pérdida de competitividad, aumento de la vulnerabilidad digital y una brecha social aún más profunda en la era de la información.

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