POLITICA

¿Está República Dominicana preparada para una crisis global? Zoraima Cuello cuestiona la narrativa oficial ante guerra en Medio Oriente


La dirigencia del PLD advierte que la economía dominicana sigue vulnerable a shocks externos y pone en duda la capacidad real del gobierno para enfrentar una crisis internacional.




En medio de la creciente tensión global por la guerra en Medio Oriente, Zoraima Cuello, vicepresidenta del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), cuestionó las afirmaciones del gobierno sobre la supuesta preparación económica del país. A través de un análisis publicado en medios digitales, la dirigente plantea que República Dominicana continúa altamente expuesta a los vaivenes del mercado internacional, lo que podría traducirse en aumentos del costo de vida y presión fiscal si la crisis se intensifica.


El planteamiento de Cuello no es simplemente una crítica política: es un cuestionamiento estructural al modelo económico dominicano. Su enfoque distingue entre anticipación y reacción, un punto clave en la gestión de crisis.


Mientras el gobierno sostiene que el país está “preparado”, la dirigente del PLD plantea que esa preparación debería reflejarse en políticas previas diseñadas para amortiguar impactos externos, no en ajustes improvisados una vez la crisis ya golpea.


El verdadero punto de tensión está en que la economía dominicana sigue siendo altamente dependiente de:


Importaciones energéticas

Fluctuaciones del petróleo

Dinámica del comercio global


Esto implica que cualquier conflicto internacional, como el de Medio Oriente, puede impactar directamente:


Precios de combustibles

Costo de alimentos

Inflación general

Presión sobre el gasto público

Contexto ampliado


El país ha tenido que recurrir a subsidios masivos y ajustes fiscales de emergencia.


Sin embargo, el Caribe sigue siendo una de las regiones más dependientes de factores externos, lo que agrava el riesgo.


 ¿A quién beneficia este discurso?

A la oposición política, que posiciona dudas sobre la gestión gubernamental.

A sectores técnicos que abogan por reformas estructurales.


 ¿A quién afecta?

Al gobierno, que ve cuestionada su narrativa de estabilidad.

A la población, que podría enfrentar aumentos de precios si la crisis escala.


 ¿Qué no se está diciendo?

El costo político de aplicar reformas estructurales profundas.

La falta de consenso nacional sobre una estrategia económica de largo plazo.

La posibilidad de que las medidas actuales solo funcionen en el corto plazo.


La pregunta no es si República Dominicana puede resistir una crisis, sino cómo y a qué costo. Declararse preparado es fácil; construir esa preparación implica decisiones difíciles, muchas veces impopulares.


La advertencia de Zoraima Cuello deja una reflexión incómoda pero necesaria:

¿seguimos dependiendo de que el mundo se estabilice o estamos construyendo una economía capaz de resistirlo?

EL FARO DOMINICANO

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