PsicologÃa revela el secreto de la generación más fuerte: por qué los niños de los 60 y 70 desarrollaron mayor resiliencia emocional.
Un nuevo análisis en Estados Unidos sostiene que el “abandono moderado” en la crianza permitió a millones de niños aprender a autorregularse, en contraste con la sobreprotección actual.
Un reciente enfoque desde la psicologÃa en Estados Unidos ha reabierto el debate sobre los modelos de crianza: los niños que crecieron entre las décadas de 1960 y 1970 desarrollaron mayor fortaleza emocional debido a una combinación de independencia temprana y menor supervisión parental. El análisis plantea que el llamado “abandono cotidiano controlado” permitió a esa generación construir habilidades clave como la autorregulación, hoy menos frecuentes en contextos de crianza moderna.
El planteamiento rompe con uno de los pilares de la crianza contemporánea: la supervisión constante. Durante las décadas de los 60 y 70, era común que los niños pasaran largas horas sin intervención adulta directa. Lejos de ser negligencia en todos los casos, esta dinámica generaba:
AutonomÃa temprana
Capacidad de resolución de problemas
Mayor tolerancia a la frustración
Hoy, en contraste, predomina un modelo de crianza intensiva, donde los padres intervienen constantemente para evitar errores, frustraciones o riesgos. Este cambio responde a factores estructurales:
El auge de la psicologÃa infantil moderna y el acceso a información han llevado a una crianza más consciente, pero también más ansiosa.
La digitalización ha reducido los espacios de exploración libre. Los niños actuales interactúan más en entornos controlados que en experiencias reales.
La sobreprotección puede estar vinculada a fenómenos actuales como:
Incremento de ansiedad infantil
Baja tolerancia al fracaso
Dependencia emocional
Sin embargo, el análisis también exige equilibrio: el “abandono” no puede romantizarse. En muchos contextos, la falta de supervisión sà implicó riesgos reales. La clave está en diferenciar entre negligencia y autonomÃa guiada.
Este debate no es exclusivo de Estados Unidos. A nivel global, expertos han identificado una transición clara:
En Europa y América Latina, la crianza ha evolucionado hacia modelos más protectores.
En paÃses nórdicos, se promueve la independencia infantil con supervisión indirecta.
Organismos como la Organización Mundial de la Salud han advertido sobre el aumento de trastornos emocionales en jóvenes, vinculados a cambios en el entorno social y familiar.
Además, conceptos como “niños burbuja” o “generación de cristal” han ganado popularidad en el debate público, aunque muchas veces simplifican un fenómeno complejo.
La idea de que los niños de los años 60 y 70 eran emocionalmente más fuertes no es una nostalgia vacÃa, sino una invitación a repensar los extremos en la crianza moderna.
Ni el abandono total ni la sobreprotección absoluta parecen ser la respuesta. El verdadero desafÃo está en formar individuos capaces de enfrentar la incertidumbre sin dejar de sentirse acompañados.
En un mundo cada vez más complejo, la resiliencia no se enseña evitando los problemas, sino aprendiendo a enfrentarlos.
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