POLITICA

Crisis del campo en República Dominicana: Danilo Medina y el Partido de la Liberación Dominicana denuncian abandono, importaciones récord y amenaza de hambre.


El PLD acusa al gobierno del Partido Revolucionario Moderno de desmantelar el sector agropecuario, mientras productores advierten quiebras masivas y piden retomar las “Visitas Sorpresa”.




En medio de crecientes tensiones económicas, el Partido de la Liberación Dominicana alertó este 2026 sobre una profunda crisis en el campo dominicano, señalando al gobierno del Partido Revolucionario Moderno como responsable del abandono productivo y el aumento de importaciones. Durante un encuentro encabezado por Danilo Medina junto a Johnny Pujols, productores agropecuarios denunciaron estar al borde de la quiebra por falta de apoyo estatal, en un contexto donde la canasta básica supera los RD$48,000.

La denuncia del PLD no es un hecho aislado: forma parte de una narrativa política que busca reposicionar al partido como defensor del campo dominicano, un sector históricamente clave en la economía nacional. Sin embargo, más allá del discurso, los datos revelan señales preocupantes.
El incremento de las importaciones agropecuarias —114.5 millones de quintales en 2025— evidencia una dependencia creciente del exterior. Este fenómeno tiene varias implicaciones:

Económicas: La sustitución de producción local por importaciones debilita la autosuficiencia alimentaria, impacta negativamente la balanza comercial y presiona la inflación de alimentos.

Sociales: Miles de productores enfrentan pérdidas, abandono de tierras y migración forzada hacia zonas urbanas, incrementando la desigualdad.

Políticas: El tema se convierte en un eje de confrontación directa entre el PLD y el oficialismo, donde cada narrativa busca capitalizar el descontento rural.

El llamado a retomar las “Visitas Sorpresa” —una de las políticas insignia de la gestión de Danilo Medina— no es casual. Representa un intento de reconstruir la memoria positiva de su gobierno, apelando a la cercanía con los productores y el financiamiento directo.
No obstante, también es válido cuestionar: ¿es sostenible ese modelo en el contexto fiscal actual? ¿O se trata de una estrategia política más que de una solución estructural?


La crisis del campo dominicano se inserta en una tendencia global. Países de América Latina enfrentan desafíos similares.
En este escenario, muchas economías han optado por fortalecer la seguridad alimentaria como prioridad estratégica. República Dominicana, sin embargo, parece debatirse entre incentivar la producción local o recurrir a importaciones como solución inmediata.
Históricamente, el sector agropecuario dominicano ha sido resiliente, pero altamente dependiente de políticas públicas activas. La ausencia o debilidad de estas políticas suele traducirse rápidamente en crisis productivas.

La advertencia del PLD sobre el colapso del campo dominicano abre un debate crucial: el futuro de la producción nacional frente a un modelo cada vez más dependiente de importaciones. Más allá de la confrontación política entre el Partido de la Liberación Dominicana y el Partido Revolucionario Moderno, la realidad del productor rural exige respuestas urgentes, sostenibles y transparentes.
El campo no solo produce alimentos: sostiene economías, comunidades y estabilidad social. Ignorarlo podría tener consecuencias que trascienden lo económico y se convierten en una crisis nacional.

EL FARO DOMINICANO

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