EDITORIAL
Rendición o ficción: el discurso que chocó con la realidad
Entre denuncias de “crÃmenes de lesa humanidad”, apagones reincidentes y obras cuestionadas, la rendición de cuentas presidencial dejó más dudas que certezas.
El presidente habló casi tres horas. Pero el paÃs real no necesita discursos extensos; necesita respuestas concretas.
La rendición de cuentas terminó siendo una exhibición de cifras, obras acumuladas y promesas recicladas, mientras los problemas estructurales siguen intactos. Cuando un mandatario necesita casi tres horas para explicar su gestión, es válido preguntarse si intenta aclarar… o diluir.
Uno de los momentos más contundentes del debate público posterior al discurso fue la afirmación de que el caso Senasa no serÃa un simple caso de corrupción administrativa, sino algo con “caracterÃsticas de crimen de lesa humanidad”, al tratarse según la acusación de una afectación sistematizada contra millones de afiliados. Minimizarlo serÃa insultar la inteligencia colectiva.
No obstante, el presidente enarboló por todo lo alto su compromiso con la justicia; sin embargo, ese mismo 27 de febrero violaba la Constitución y las leyes al pronunciar un discurso centrado en los logros de sus casi seis años de gestión, y al año correspondiente 2025 de su mandato actual.
En electricidad, los números no cuadran con la realidad: pérdidas elevadas, subsidios millonarios y apagones nacionales recientes. No se puede hablar de éxito cuando el sistema sigue siendo un barril sin fondo.
Se anunciaron más de 117 mil empleos. Pero si la mayorÃa son públicos, eso no es dinamismo económico: es expansión estatal. El crecimiento real se mide en productividad privada, no en nómina gubernamental.
Y mientras la canasta básica sube, la informalidad crece y la inseguridad golpea, el discurso ofreció megaproyectos futuristas.
El problema no es soñar en grande. El problema es soñar cuando la casa está desordenada.

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